viernes, 27 de diciembre de 2013

XIV PREMIO AL SOLIDARIO ANÓNIMO: PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA PLATAFORMA DEL VOLUNTARIADO DE LA REGIÓN DE MURCIA.



ACTO DE ENTREGA
DEL XIV PREMIO AL SOLIDARIO ANÓNIMO AÑO 2013
Paraninfo de la Universidad de Murcia
Murcia, 12 de diciembre de 2013
Intervención del Presidente
de la Plataforma del Voluntariado de la Región de Murcia
Roberto Barceló Vivancos
 
Roberto durante su intervención.
Gracias, Sr. Rector.
Buenas tardes.
  
Como siempre, quisiera empezar mi intervención, por el capítulo de saludos, pero también, como siempre, no por una cuestión meramente protocolaria, sino por deseado y sentido al mismo tiempo, dado que entiendo que la práctica totalidad de las piezas que conformamos el puzzle social son las que esta tarde, de modo mayoritario, nos hemos encontrado en este acto y, a la vez, porque con ello quisiera significar que todas las piezas somos necesarias, incluso en la contradicción de los contrarios, aunque no necesariamente tengan por qué ser antagónicos, por ello:

Saludar, por tanto, al Sr. Rector (José Antonio Cobacho Gómez) y a las demás autoridades académicas y políticas que integran la Mesa y que compartimos siempre, a distintos niveles, la organización de este evento:

A Mª Isabel (Sánchez-Mora Molina), Vicerrectora de Estudiantes y Empleo.

A Enrique (Pastor Seller) y a Juanjo (García Escribano), Decano y
Secretario, respectivamente, de la Facultad de Trabajo Social.

A D. Leopoldo Navarro Quílez, Director de Política Social de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia que, por primera vez está en esta mesa.


Y, a Antonio, Antonio Pérez Ferra, como uno de los garante del legado de la Fundación que lleva el nombre del escultor, el maestro Antonio Campillo, a  quien se debe la donación, de modo indefinido en el tiempo, de la reproducción de, esta ya, inseparable e identificativa estatuilla del Premio al Solidario Anónimo.

Saludar, también, a quienes han venido en nombre de las distintas Administraciones públicas: Comunidad Autónoma y Ayuntamientos.

Saludos para los líderes y otros miembros de los partidos políticos, así como de las organizaciones sindicales y empresariales presentes.

A quienes lo están en nombre de las organizaciones e instituciones sociales, educativas y religiosas, en general.

A los distintos miembros de la Comunidad Universitaria: profesorado, alumnado y personal de administración y servicios y, de forma  particular, permítanme que lo haga con Milagros Gómez Gómez, Mila, Secretaria de Dirección de la Facultad de Trabajo Social, que junto a los voluntarios de la entidad que represento y los que forman parte del Servicio de Atención a la Diversidad y Voluntariado de la Universidad de Murcia, han hecho posible la gestión de la intendencia para que este acto pueda llevarse a cabo.

A las organizaciones que integran la Plataforma del Voluntariado de la Región de Murcia.

A cuantas personas conforman el Voluntariado en nuestra región.

A los miembros del Jurado de este Premio.

A los ciudadanos que han considerado su tiempo para estar presentes en la entrega de este reconocimiento.

Y, también saludar, por su colaboración más cercana, a la Concejalía de Bienestar Social y Sanidad del Ayuntamiento de Murcia, al Colegio de Trabajadores Sociales de la Región de Murcia y, a la Fundación Cajamurcia.

A quien va a realizar la semblanza del premiado, Dª Cristina Roca Ballester, así como al promotor de la candidatura, D. Francisco Rodríguez García, así como a los amigos y familiares de la persona por la que hoy estamos aquí.

A los integrantes de las Asociaciones y Federaciones de Asociaciones de Vecinos de toda la Comunidad Autónoma, y especialmente, por la procedencia de a quien hoy es reconocido, a aquéllas que vienen de Cartagena y su Comarca.


Y, cómo no, a D. Luis Sánchez Pina, amigo Luis, Premio al Solidario Anónimo en su décimocuarta edición.
  
Son 14 ediciones. Son ya, 14 años de Premio al Solidario Anónimo. ¡14 años! en que la Universidad de Murcia, a través de la Facultad de Trabajo Social, entonces, todavía Escuela; y la Plataforma del Voluntariado de la Región de Murcia, venimos desgranando este  espacio por el que, de forma simbólica, hacemos un reconocimiento, aunque materializado en la figura de quien se premia, a cuantas personas, millones de personas en todo el mundo, practican la Cultura de los Valores, siendo el “Compromiso”, a mi entender, el primero de ellos y cuyo significado profundo, arrastra a todos los demás con él.

14 años de Premio al Solidario Anónimo que, por otro lado, ponen de manifiesto que se encuentra en su plena adolescencia como así lo está, también, la Solidaridad, o así, al menos, entiendo yo que está.

Pero puede que la Solidaridad sea una etapa propia de la adolescencia en el largo e indeterminado proceso de la evolución del Ser Humano.

Yo lo creo así cuando digo que, tal vez sea la Solidaridad, un camino de crecimiento porque, de por sí, no conforma el estadio de desarrollo que debiera corresponder a una sociedad basada en un ideal de Suprema Justicia. Por eso, valores como la Solidaridad son los propios de una sociedad que está en una continua contradicción entre evolución y su contraparte que le arrastra.

Considero que la Solidaridad, concepto tan noble es, sin embargo, una respuesta paliativa a las desigualdades, a las injusticias, a la violencia emocional que producen las injusticias.
 
Luís Sánchez Pina posando con el Premio al Solidario Anónimo.
Para que la Solidaridad quedara superada en la etapa evolutiva del Ser Humano, creo que su circunscripción natural debiera ser aquélla que hace referencia a cuando nos enfrentamos a fuerzas superiores a nosotros como son las que la naturaleza deviene, o las enfermedades, o la muerte, pero nunca más debiera serlo como elemento de confrontación por la conquista, o reconquista como ya empieza a suceder, de derechos sociales básicos.

Cuando digo que la Solidaridad es un elemento de confrontación, me estoy refiriendo a que si bien la misma lleva aparejada un fuerte componente de auxilio para quien necesita de ella, sino la acompañamos y entendemos con la misma energía, como un mecanismo de denuncia y reivindicación, más que de acomodo y placebo tranquilizante de conciencias, la llama que hemos encendido para iluminar y remover, precisamente, las otras conciencias, quedará extinguida sin más brillo que el que se desprende -como siempre digo-, de los fuegos de artificio cuyos efectos en el cielo, no cabe la menor duda, son espectaculares.

Por eso, a las ONG, junto al resto de los agentes económicos y sociales, los partidos políticos y los movimientos ciudadanos que tienen un carácter más incipiente, nos corresponde, como en medicina, el papel de principio activo, que debe ser capaz de influir en la modificación de las condiciones sociales existentes y, por tanto, donde la base de su filosofía no debiera ser conformadora de un inmovilismo aceptado, sino al tiempo que prestadoras de servicios (las ONG), si así lo fueren o quien lo fueren, debieran romper con la disfunción, si lo tuvieran, de un papel y entorno endogámico no propio, sin que por ello haya que renunciar a los derechos que la Constitución y el resto de leyes les asisten, incluido el de ser reconocidas, desde las Administraciones, con ayudas económicas, para el desempeño de sus fines de forma digna de quienes desarrollan esa labor como los beneficiarios / usuarios de la misma.

Porque el estado ideal de la sociedad no es vivir, o no debiera ser, el vivir instalada en la Solidaridad como mecanismo de corrección de las desigualdades y, tampoco, el estado ideal es vivir de la Solidaridad, ni las personas necesitadas, ni las instituciones, ni las organizaciones, pero tampoco se puede prescindir de ella, lamentablemente, y menos en estos momentos tan críticos por los que atravesamos y me temo que por muchos siglos por delante.

Por tanto, prefiero hablar de la Solidaridad, en esta etapa de la evolución social del Ser Humano, no como un fin en si mismo, sino como un instrumento temporal (indefinido) para alcanzar metas mayores y, por tanto, como una respuesta imperfecta, pero necesaria; o como una respuesta insuficiente, pero pragmática. Creo que si la Solidaridad la entendiéramos como un tránsito, tal vez pudiera cumplir mejor lo que se debe esperar de ella: yo pondría el símil de la Solidaridad como una pértiga que sirve de palanca para impulsarnos, en el salto, a otro status superior.
 
Luis posando con el Secretario de la PVRM, Alonso.
Siempre he creído que ese status superior debiera ser el de la Equidad, en un sentido absoluto, como aspiración final, al menos, hasta donde yo alcanzo en el conocimiento, como deseable.

Y cada vez estoy más convencido de algo tan obvio, posiblemente, como el que sólo la Equidad es posible a base de que verdaderamente se apueste por la educación, mucha educación, la formación, la investigación, el desarrollo de las ciencias y la técnica, la cultura… y la interacción, de todos ellos, con los Valores que nos hacen mejores como personas.

Sé que esto suena a utopía, pero es que hoy, aquí, y en los 13 años que nos han precedido en la concesión de este premio, seguimos hablando de utopía porque hay que seguir hablando de utopía y morir hablando de utopía.

Y esta afirmación, para mi, lo certifica el hecho de que creíamos que vivíamos en un castillo seguro, y de repente… ¡zas!,… el estornudo de una crisis…, estornudo, eso sí, avalado por quienes solo creen en los valores, pero en los valores de la máxima que asegura “que un buen negocio financiero vale más que, no solo una vida, sino más que la de millones de vidas, de ilusiones, de esperanzas y de derechos”. Y ahí tenemos el más que reciente acto de distorsión bancaria, por parte de 8 entidades de crédito, con la manipulación que hicieron hace unos años atrás, aunque se ha conocido ahora, de los tipos de interés interbancarios, el líbor y el euribor, a través de la constitución, entre ellas, de un cártel.

Aunque, también, lamentablemente, eso tiene su contraparte en casos concretos, de supuestos defensores, de los derechos de las personas en sus diferentes manifestaciones ciudadanas, que tropiezan, de  modo distinto, en otros niveles de corrupción.

Hemos vivido todo el tiempo dentro de un castillo de naipes y nosotros nos creíamos en un Estado del Bienestar tan indestructible como la garantía que la Constitución hace de nuestros bienes privados,  porque cuando han sido necesarios hacer reajustes, se han hecho reajustes, y el castillo de naipes se tambalea, y se tambalea por quienes tienen poder para ello, porque ni siquiera la democracia está bien apuntalada: solo hay unos buenos cimientos  economicistas que priman muy por encima, de modo absoluto, sobre la equidad, la justicia, la solidaridad, la igualdad, la felicidad, y sino quisiéramos hablar de felicidad, hagámoslo del bienestar que nos iguale a todos, al menos, por lo más universal.

Estamos en un mundo de contradicciones, de lucha, porque no es la dialéctica y la razón lo que prima, aunque a veces, más por pragmatismo que por pura convicción, se llegue a una síntesis en la búsqueda común de soluciones, aunque no siempre y, en todo caso, las menos veces.

A pesar de mi escepticismo que se ha agrandado con los años, reconozco también que mis contradicciones se han agrandado.
 
Palagras de Luís dirigidas a la mesa presidencial.
Y así,  soy ya, nada creyente, pero me reconozco más practicante.
Creo menos en que el ser humano tenga solución, pero me empeño con más ahínco en trabajar por la Cultura de los Valores relacionados con el compromiso por los demás.
Me he vuelto, lo reconozco, muy terco, demasiado terco en la lucha por trabajar por estos valores pero, al mismo tiempo, haciéndolo de modo más pausado.

Hay personas que nos empeñamos en construir sobre lo que se cae, y volver a construir sobre lo que se cae y, volver, de nuevo, a construir sobre lo que se cae o sobre lo que se quiere , según se mire.

¡Qué cansancio! pero también qué estímulo, sobre todo, cuando ves que hay otras muchas, muchísimas personas que van por delante de ti y que sus vidas  -ellos sabrán mejor que nadie su intrahistoria-, con seguridad que estarán plagadas de renuncias, de sin sabores, de incomprensiones y, por tanto, nada, nada fáciles, en numerosas ocasiones.

Personas maduras, que han superado la adolescencia, por cierto, y comprometidas y sabedoras de cuánto pueden perder y, así, es posible que muchas veces se cuestionen, precisamente, cuánto han podido perder por el camino y si verdaderamente ha merecido la pena, pero quien es de un modo, amigos y amigas, es de un modo, porque incluso con sus luchas internas consigo mismos, mantienen una carrera de fondo sin límite y, por tanto, a fondo perdido de la que no esperan más recompensa que el saber que han cumplido con su conciencia.

Y son los hombres y mujeres que todos los años ponemos como modelo al otorgársele este reconocimiento. Y son todos los hombres y mujeres, también, a los que no podemos reconocer entre las distintas candidaturas existentes porque sólo podemos elegir a una. Y son, también, como decía al inicio, los hombres y mujeres que de forma anónima, en todo el mundo, interactúan con las causas más huérfanas y desubicadas. Son los hombres y mujeres merecedores de que, como mínimo, se les tenga presentes, como así todos los años, desde hace 14 ediciones, de modo ininterrumpido, se viene haciendo con la celebración de este acto público.

Y, como todos los años, precisamente porque este acto se celebra –y no por casualidad- en torno al Día de los Derechos Humanos, instituido por las Naciones Unidas el 10 de diciembre, quisiera tener un recuerdo, que supongo compartido, para Nelson Mandela, Madiba, el prisionero número 46664, y para todas aquellas personas, miles y miles y miles en todo el mundo, que de forma, también anónima, defienden y seguirán haciéndolo, aún a costa de sus vidas, estos derechos que son violados todos los días por Estados, personas, organismos, instituciones, empresas, entidades, organizaciones… cuando debiera constituir la base, precisamente -su respeto-, del progreso al que todos debiéramos aspirar. 
 
Luís y su esposa posando satisfechos
En el juicio en el que condenan a Mandela a cadena perpetua,  pronuncia uno de sus famosos discursos, y del que quiero destacar un párrafo, para terminar:

«He luchado contra la dominación blanca y contra la dominación negra. He albergado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas convivan en armonía e igualdad de oportunidades»

Como siempre, muchas gracias por su atención.

viernes, 13 de diciembre de 2013

ACTO DE ENTREGA DEL PREMIO SOLIDARIO ANÓNIMO A D. LUIS SÁNCHEZ PINA.

Luís posando con su premio: Maternidad de Antonio Sánchez Campillo
Como estaba previsto el pasado día 12 de diciembre de 2013 celebramos en el Paraninfo de la Universidad de Murcia, Campus de la Merced, la entrega del PREMIO SOLIDARIO ANÓNIMO a D. Luís Sánchez Pina, de Cartagena.
La mesa presidencial, mientras el Sr. Rector de la UMU daba la bienvenida y presentaba el acto.

Al mencionado acto fueron una cantidad grande de personalidades procedentes de diferentes ámbitos, sociales y políticos, los cuales arroparon a Luís en todo momento con su participación y buen hacer.

Fueron muchas las palabras que se compartieron durante el acto, no obstante me gustaría destacar aquí las pronunciadas por el homenajeado D. Luís, ya que en las mismas se intuyó su gran compromiso personal y social, especialmente con los problemas que a todos nos afectan y más concretamente a su querida Ciudad de Cartagena. Un aplauso para él.
También pronunció unas sentidas y comprometidas palabras el Presidente de la Plataforma del Voluntariado de la Región de Murcia, D. Roberto Barceló Vivancos, las cuales me gustaría transcribir aquí en su totalidad, dado su contenido, lo que haré en cuanto disponga de las mismas.

En fin todo el acto de entrega fue un momento muy especial para todos los que en él participamos, incluso con momentos de una gran emoción (cuando las cuatro nietas entregaron a su abuela un hermoso ramo de flores).
¡No olvidaremos estos momentos y hacemos votos para que sigamos premiando a otros muchísimos voluntarios anónimos, porque son tantos y tantas los que se lo merecen...!


A continuación compartimos con vosotros el Fallo del Jurado del Premio Solidario Anónimo en su XIV Edición:
Juan José García Escribano, Secretario del Jurado, mientras lee el Acta.
Finalmente, y para no alargarnos demasiado, incluimos las emotivas e ilustrativas palabras pronunciadas por el Sr. Decano de la Facultad de Trabajo Social, D. Enrique Pastor Seller:
Hermosa poesía...
Luís y su esposa mirando el premio: Maternidad.
Luís con compañeros de la FAAVV, con Juan Antonio Conesa miembro de la Junta Directiva de la PVRM.
Presidente de la Federación de AAVV, durante las palabras que dedicó al premiado.
Y para terminar, una licencia para mostraros a Luís posando con Alonso, que fue miembro del Jurado y que ejerce como Secretario de la PVRM. Gracias a todos y a todas si habéis llegado hasta aquí.