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martes, 23 de diciembre de 2014
viernes, 5 de diciembre de 2014
MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA PLATAFORMA DEL VOLUNTARIADO DE LA REGIÓN DE MURCIA PARA EL DÍA DEL VOLUNTARIADO: 5 DE DICIEMBRE DE 2014
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| Roberto Barceló Vivancos, Presidente de la PVRM |
EL
VOLUNTARIADO, DE ACCIÓN SOCIAL, EN LOS TIEMPOS DE LA CRISIS
El Voluntariado no puede permanecer ajeno a
los tiempos de transformación que estamos viviendo y que, de forma
incuestionable, afecta a las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales
sobre las que se asientan, de un modo u otro, la práctica totalidad de las
democracias occidentales. Y me estoy refiriendo a la profunda reflexión que
debe hacerse sobre cómo se gestiona la acción voluntaria de quienes, de forma
altruista, dedican su tiempo libre a los demás, sobre todo, en estos momentos,
a la de un segmento importante de la población española que se encuentra
acuciada por la pobreza y vulnerabilidad.
Un cambio sutil no pactado ni pensado -aunque
es posible que se pudiera debatir mucho sobre esto- y que se viene evidenciando
de forma clara a lo largo de las 2 últimas décadas, ha impregnado el modo de
hacer voluntariado hasta en aquellas organizaciones que sobresalían por su
sentido activista del término (denunciando las causas que producen la
exclusión y demandando la incorporación de derechos), ya que se ha generalizado
el modelo asistencial (se busca un efecto paliativo sujeto al arbitrio
de la actitud caritativa casi exclusiva de la sociedad, pero no se incide sobre
las causas), por encima, incluso, de aquel que propugna una acción desarrollista,
fórmula a caballo entre los dos primeros y que incide, para ello, en la
superación de la exclusión habilitando las herramientas necesarias para que el
damnificado pueda ayudarse a superarla.
Nada es neutro en el modo de realizar y
gestionar una acción voluntaria, aunque pudiera parecer que la carga de bondad
que la misma lleva implícita es suficiente para contraponerse a cualquier
capitalización ideológica que del Voluntariado se quisiera hacer, constituyendo
para la mayoría de la sociedad, un bien que representa los valores más
positivos que el ser humano puede donar, de forma desinteresada, a cualquiera
de las causas relacionadas con los más necesitados pero, aún siendo esto
cierto, según se sitúe ideológicamente una persona, entidad, partido o
Administración, así será el modo de proyectar políticamente un modelo de los
que anteriormente he subrayado como más sobresalientes.
¿Puede ser indiferente la motivación que nos
empuje a adentrarnos en el Voluntariado, de la metodología que para ello
utilicemos a través de la organización en la que desarrollemos la misma?
Y esta metodología, al mismo tiempo ¿es
indiferente de la cualidad de los resultados a obtener considerando el factor
numérico como indicador más sobresaliente?
Posiblemente sea a consecuencia del
sentimiento aséptico que de forma generalizada se tiene del Voluntariado, por
lo que la mayoría de las personas no seamos conscientes que cuando se está
llevando a cabo una acción, con ello, se está contribuyendo a un modelo social
determinado, por lo que es importante que a ese nivel las organizaciones deban
explicar de forma clara qué pretenden o qué fronteras no quieren traspasar en
el ejercicio de su praxis, ya que las mismas sí tienen claro su modelo, al
menos la mayoría, para que de ese modo los ciudadanos seamos responsables con
mayor juicio de nuestras acciones cuando nos pongamos al servicio de una asociación que ejerce su noble labor
-todas para mi, independientemente de su proyección, lo ejercen- y sintamos que
nuestro esfuerzo haya alcanzado la evaluación esperada, ayudándonos a evitar el
desánimo y el abandono a pesar de que los resultados, según el modelo de la acción
voluntaria elegida, tengan distintas consecuencias aunque, como efecto
inmediato, pudieran parecer las mismas.
No hay banderas bajo una manifestación que
identifiquen al Voluntariado, sino que los voluntarios lo hacen bajo otras
banderas. Ahí radica también su indefinición o su pluralidad, según se mire.
Tal vez, por ello, otros agentes sociales,
con una mayor unidad de criterio y definición ideológica, consideran que el
Voluntariado constituye un tono menor, y no siempre positivo, en su
contribución transformadora de la sociedad.
Tal vez, parte de razón no les falte, aunque
tampoco falten ciertos prejuicios que son necesarios desactivar mediante la
comunicación mutua.
Pero hay una bandera que identifica al
Voluntariado, aunque no sea un rasgo exclusivo de este movimiento, y es la del
Compromiso. Enarbolada es posible que, independientemente de donde se ponga el
acento en el modo de gestionar nuestras acciones, pueda contribuir al diseño de
un mapa común de necesidades y a una distribución racional y complementaria del
trabajo en cooperación de los distintos modelos de entender este fenómeno
propio de sociedades avanzadas. Aunque, y es un empeño que llevo tiempo
señalando, ya se hace necesario que vayamos pensando en un paso más allá, donde
la Equidad
sea la próxima meta a alcanzar, pero todavía queda lejos, no cabe la menor duda
y, por tanto, su señalamiento por mi parte no es para pensar que podamos
alcanzarla en poco tiempo por delante, sino para aspirar a llegar al profundo
sentido de la Solidaridad
como paso, todavía, intermedio.
Roberto Barceló Vivancos
Presidente de la Plataforma del
Voluntariado de la Región
de Murcia
La Asamblea General de las Naciones
Unidas invitó a lo gobiernos a celebrar todos los años, el 5 de diciembre, el
Día Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Económico y Social (resolución 40/212, de 17 de
diciembre de 1985)
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