viernes, 5 de diciembre de 2014

MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA PLATAFORMA DEL VOLUNTARIADO DE LA REGIÓN DE MURCIA PARA EL DÍA DEL VOLUNTARIADO: 5 DE DICIEMBRE DE 2014


Roberto Barceló Vivancos, Presidente de la PVRM

EL VOLUNTARIADO, DE ACCIÓN SOCIAL, EN LOS TIEMPOS DE LA CRISIS

El Voluntariado no puede permanecer ajeno a los tiempos de transformación que estamos viviendo y que, de forma incuestionable, afecta a las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales sobre las que se asientan, de un modo u otro, la práctica totalidad de las democracias occidentales. Y me estoy refiriendo a la profunda reflexión que debe hacerse sobre cómo se gestiona la acción voluntaria de quienes, de forma altruista, dedican su tiempo libre a los demás, sobre todo, en estos momentos, a la de un segmento importante de la población española que se encuentra acuciada por la pobreza y vulnerabilidad.

Un cambio sutil no pactado ni pensado -aunque es posible que se pudiera debatir mucho sobre esto- y que se viene evidenciando de forma clara a lo largo de las 2 últimas décadas, ha impregnado el modo de hacer voluntariado hasta en aquellas organizaciones que sobresalían por su sentido activista del término (denunciando las causas que producen la exclusión y demandando la incorporación de derechos), ya que se ha generalizado el modelo asistencial (se busca un efecto paliativo sujeto al arbitrio de la actitud caritativa casi exclusiva de la sociedad, pero no se incide sobre las causas), por encima, incluso, de aquel que propugna una acción desarrollista, fórmula a caballo entre los dos primeros y que incide, para ello, en la superación de la exclusión habilitando las herramientas necesarias para que el damnificado pueda ayudarse a superarla.

Nada es neutro en el modo de realizar y gestionar una acción voluntaria, aunque pudiera parecer que la carga de bondad que la misma lleva implícita es suficiente para contraponerse a cualquier capitalización ideológica que del Voluntariado se quisiera hacer, constituyendo para la mayoría de la sociedad, un bien que representa los valores más positivos que el ser humano puede donar, de forma desinteresada, a cualquiera de las causas relacionadas con los más necesitados pero, aún siendo esto cierto, según se sitúe ideológicamente una persona, entidad, partido o Administración, así será el modo de proyectar políticamente un modelo de los que anteriormente he subrayado como más sobresalientes.

¿Puede ser indiferente la motivación que nos empuje a adentrarnos en el Voluntariado, de la metodología que para ello utilicemos a través de la organización en la que desarrollemos la misma?
Y esta metodología, al mismo tiempo ¿es indiferente de la cualidad de los resultados a obtener considerando el factor numérico como indicador más sobresaliente?

Posiblemente sea a consecuencia del sentimiento aséptico que de forma generalizada se tiene del Voluntariado, por lo que la mayoría de las personas no seamos conscientes que cuando se está llevando a cabo una acción, con ello, se está contribuyendo a un modelo social determinado, por lo que es importante que a ese nivel las organizaciones deban explicar de forma clara qué pretenden o qué fronteras no quieren traspasar en el ejercicio de su praxis, ya que las mismas sí tienen claro su modelo, al menos la mayoría, para que de ese modo los ciudadanos seamos responsables con mayor juicio de nuestras acciones cuando nos pongamos al servicio de una asociación que ejerce su noble labor -todas para mi, independientemente de su proyección, lo ejercen- y sintamos que nuestro esfuerzo haya alcanzado la evaluación esperada, ayudándonos a evitar el desánimo y el abandono a pesar de que los resultados, según el modelo de la acción voluntaria elegida, tengan distintas consecuencias aunque, como efecto inmediato, pudieran parecer las mismas.

No hay banderas bajo una manifestación que identifiquen al Voluntariado, sino que los voluntarios lo hacen bajo otras banderas. Ahí radica también su indefinición o su pluralidad, según se mire.

Tal vez, por ello, otros agentes sociales, con una mayor unidad de criterio y definición ideológica, consideran que el Voluntariado constituye un tono menor, y no siempre positivo, en su contribución transformadora de la sociedad.
Tal vez, parte de razón no les falte, aunque tampoco falten ciertos prejuicios que son necesarios desactivar mediante la comunicación mutua.

Pero hay una bandera que identifica al Voluntariado, aunque no sea un rasgo exclusivo de este movimiento, y es la del Compromiso. Enarbolada es posible que, independientemente de donde se ponga el acento en el modo de gestionar nuestras acciones, pueda contribuir al diseño de un mapa común de necesidades y a una distribución racional y complementaria del trabajo en cooperación de los distintos modelos de entender este fenómeno propio de sociedades avanzadas. Aunque, y es un empeño que llevo tiempo señalando, ya se hace necesario que vayamos pensando en un paso más allá, donde la Equidad sea la próxima meta a alcanzar, pero todavía queda lejos, no cabe la menor duda y, por tanto, su señalamiento por mi parte no es para pensar que podamos alcanzarla en poco tiempo por delante, sino para aspirar a llegar al profundo sentido de la Solidaridad como paso, todavía, intermedio.


Roberto Barceló Vivancos
Presidente de la Plataforma del Voluntariado de la Región de Murcia

La Asamblea General de las Naciones Unidas invitó a lo gobiernos a celebrar todos los años, el 5 de diciembre, el Día Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Económico y Social (resolución 40/212, de 17 de diciembre de 1985)