HECHOS
Y HUELLAS: Orígenes
y desarrollo del Sistema de Servicios Sociales
Jueves,
23 de junio de 2016, Hemiciclo de la Facultad de
Letras de la Universidad de Murcia, (Campus de la Merced).
"Buenas tardes.
Gracias, Sr. Secretario
General de la Universidad de Murcia.
Excelentísimas e ilustrísimas autoridades presentes en
esta Mesa como en el propio Hemiciclo,
Representantes del mundo social, económico, sindical y
político de la Región de Murcia,
Profesores, alumnos y personal de administración y
servicios de la Universidad de Murcia,
Señoras y señores,
Estimados amigos y amigas,
Querido amigo Don Manuel.
Permítanme que, en primer
lugar, me dirija para agradecer a Conrado Navalón Vila, como Secretario de la
Facultad de Trabajo Social y, por supuesto, a su Decana, la generosidad que han
tenido al concedernos, a la Plataforma del Voluntariado, el privilegio para que
en este acto de reconocimiento a una persona tan ilustre en el mundo del
Conocimiento, en mayúscula, nos atribuyamos el representando del Tercer Sector
de la Región de Murcia, que hoy ya se ha consolidado como marca que identifica
al conjunto de las organizaciones y entidades sociales que trabajan para que en
su conjunto, las personas, puedan
igualarse, en un sistema muy lejos todavía de la equidad o de la solidaridad
efectiva, a través de aquellos derechos básicos e innegables que nos son
reconocidos por la ley natural.
Y a ellos me debo hoy aquí,
porque han sido numerosos los colectivos sociales que nos han expresado su
deseo de que sus voces pudieran ser escuchadas en este acto Y de este modo,
quiero dejar testimonio del agradecimiento y reconocimiento del mundo
asociativo; del mundo asociativo que tiene memoria, del que sabe no olvidar a
los suyos; de ese mundo asociativo para el que ha sido una suerte haber podido
compartir en aprendizaje con un ilustre profesor del que nos sentimos muy honrados
y afortunados; de quien cuando casi todo estaba por construir en lo social
asociativo, permítanme este juego de palabras, Don Manuel apostaba a fondo
perdido. Y así, sin buscarlo, se convirtió en pionero en la formación del
cuidado de los enfermos crónicos, pionero en el diseño de planes de formación
para las entidades en general, allá por los años 90; impulsor de la
profesionalidad de las organizaciones sociales y, por tanto, inductor en la
introducción de nuevas palabras en el entonces limitado vocabulario asociativo,
como el de calidad en la gestión de las organizaciones como tales, así como en
el diseño, a través de un modo científico, de los planes, proyectos,
actividades e, incluso, de los indicadores. ¿Indicadores?
Todo aquello, entonces, nos
parecía algo espacial y desde la dimensión del tiempo visto hoy, es posible que
mucha gente no lo entienda porque en su chip profesional y laboral lo tenga
incorporado ahora de serie.
Pero ha sido también un
adelantado en esta región en lo que al Voluntariado se refiere. Sus continuas
atenciones a quien de él necesitara; sus iniciativas e impulsos, conjuntamente
con la Plataforma del Voluntariado, para dar los primeros pasos de estudios
científicos acerca del perfil y la realidad del Voluntariado en nuestra región,
puesto en valor a través de los innumerables datos cualitativos y numéricos que
se desprendían de las grandes muestras más que representativas que determinaba
de la población diana y, todo ello, para que nada quedara fuera de una
posibilidad estadística. No recuerdo que por entonces hubiera muchas
referencias a este nivel en el resto del Estado español.
Congresos, estudios,
jornadas, cursos...
No voy a hacer mención a ninguna de las asociaciones y entidades que
nos han dado referencias para que pusiéramos hoy de manifiesto en relación al
profesor Medina, porque sé que serían interminables las que me dejaría,
injustamente, sin ser en su derecho mencionadas.
Me he estado preguntando
estos días qué podría decir en menos de 5 minutos, que son los que disponía al
principio de mi intervención. Es cierto que la vida es eterna en cinco minutos,
al menos así nos lo hizo saber el poeta que, por otro lado, ésta sentida y
emocionada afirmación, afortunadamente fue confirmada con el descubrimiento de la teoría de la
relatividad. Pero lo cierto es que yo no estaba seguro que en los eternos cinco
minutos, fuera capaz de expresar cuánto D. Manuel ha significado en las personas que hemos
tenido
la fortuna de conocerle
personal y profesionalmente. Imposible, me decía. Pero me consolé al saber que
en esta mesa había una más que digna y equilibrada representación de los
distintos ámbitos y disciplinas sociales, profesionales e institucionales más certeros y mucho más
cualificados que yo para describir las innumerables páginas que, de forma
brillante, ha escrito y tiene por escribir, todavía, para la historia de los
Servicios Sociales, nuestro querido Don Manuel.
Hoy, con la oportunidad que
se me ha brindado, quiero aprovecharla para expresar públicamente mi admiración
y reconocimiento a quien desde que me reconozco con él, ya le consideraba mi
maestro, del que siempre he tenido continuas enseñanzas, por lo que me
considero alumno suyo sine die. Por eso, para mi es Don Manuel, aunque también
Manuel Enrique. Suelo llamarle así, no cabe la menor duda, cuando tengo la
oportunidad de hablar con él desde la cercanía que posibilita una relación
personal.
Y, por eso, también,
quisiera, en el poco tiempo que me queda, acercarme a lo que a mí más me puede importar:
la persona. Y hago uso y, posiblemente abuso, del privilegio de disponer de
esta atalaya para intentar describir de forma muy breve, solo algunas de las
muchas cualidades humanas de las que podríamos narrar. Tampoco quiero ser
excesivamente generoso con mis palabras, al menos públicamente, porque D.
Manuel es posible que se sienta incómodo, y cariñosamente me regañe con su
mirada, pero debo decir que en no pocas ocasiones la carga emocional de los
sentimientos son más fácil expresarlos desde un fuerte abrazo o desde un beso
que desde las palabras, ya que éstas, para personas como en mi caso, nos supone
siempre un esfuerzo importante conjugar las unas y las otras.
Creo que ha sido muy
acertada la elección de la fotografía que ilustra el cartel anunciador de este
indiscutible reconocimiento. En realidad, en su conjunto, el mismo constituye
una síntesis perfecta de D. Manuel. Una radiografía ilustrada a color. Enhorabuena,
también, al autor o autores de quienes no cabe la menor duda han de conocer muy
bien a nuestro personaje.
Como decía, para mí, la
fotografía, o más bien, el retrato,
porque es un retrato, casi una pintura,
nos desvela a un D. Manuel, patronímico del linaje que representa.
Si nos fijamos con detalle,
observamos esa sabia mirada que se muestra bajo unas gafas que, no cabe la
menor duda, muy propias para identificar al científico estudioso de la
psicosociología del ser humano y que, a esta altura de su vida, con suavidad,
enjuta sus labios sobre una medio sonrisa que viene a descubrir la inteligente
ironía con la que siempre nos ha deleitado.
Viste negro sobre blanco que
nos pudiera evocar un mundo nostálgico pero clásico en las formas y la
elegancia, con las que yo me identifico. El pelo corto que se prolonga en una
barba, blancas ambos, que le da la profundidad del tiempo de quien entre
bohemio y comprometido, nada se le escapa al azar.
En definitiva, creo y
permítanme la comparación, la adusta figura que camina entre Unamuno, Quevedo,
Valle Inclán o cualquier otro personaje ya imperecedero de nuestra in memoriam.
Hoy creo que no deberíamos
hablar del homenaje a quien se jubila. Tal vez debiéramos hablar del júbilo que
debemos sentir porque este ilustre profesor, prolongue su compromiso, y de
cuanto corre por sus venas, que eso no puede borrarse con una simple formalidad
administrativa, de otro modo distinto, en un estadio nuevo de calidad para
avanzar en la ansiada libertad al disponer del
Y, estos cinco eternos
minutos, Don Manuel, son para ti, en sentido y querido homenaje, de cuantas
personas y organizaciones sociales seguimos viéndote como un referente del que
no pensamos, ni remotamente, la posibilidad de que voluntariamente nos quieras
dejar a ciegas.
Don Manuel, un fuerte y
sentido abrazo."






