lunes, 18 de julio de 2016

INTERVENCIÓN DE D. ROBERTO BARCELÓ VIVANCOS PRESIDENTE DE LA PLATAFORMA DEL VOLUNTARIADO DE LA REGIÓN DE MURCIA EN EL ACTO DE HOMENAJE A D. MANUEL ENRIQUE MEDINA TORNERO.



HECHOS Y HUELLAS: Orígenes y desarrollo del Sistema de Servicios Sociales
Jueves, 23 de junio de 2016, Hemiciclo de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, (Campus de la Merced).


"Buenas tardes.
Gracias, Sr. Secretario General de la Universidad de Murcia.
Excelentísimas e ilustrísimas autoridades presentes en esta Mesa como en el propio Hemiciclo,
Representantes del mundo social, económico, sindical y político de la Región de Murcia,
Profesores, alumnos y personal de administración y servicios de la Universidad de Murcia,
Señoras y señores,
Estimados amigos y amigas,
Querido amigo Don Manuel.
Permítanme que, en primer lugar, me dirija para agradecer a Conrado Navalón Vila, como Secretario de la Facultad de Trabajo Social y, por supuesto, a su Decana, la generosidad que han tenido al concedernos, a la Plataforma del Voluntariado, el privilegio para que en este acto de reconocimiento a una persona tan ilustre en el mundo del Conocimiento, en mayúscula, nos atribuyamos el representando del Tercer Sector de la Región de Murcia, que hoy ya se ha consolidado como marca que identifica al conjunto de las organizaciones y entidades sociales que trabajan para que en su conjunto, las personas,  puedan igualarse, en un sistema muy lejos todavía de la equidad o de la solidaridad efectiva, a través de aquellos derechos básicos e innegables que nos son reconocidos por la ley natural.
Y a ellos me debo hoy aquí, porque han sido numerosos los colectivos sociales que nos han expresado su deseo de que sus voces pudieran ser escuchadas en este acto Y de este modo, quiero dejar testimonio del agradecimiento y reconocimiento del mundo asociativo; del mundo asociativo que tiene memoria, del que sabe no olvidar a los suyos; de ese mundo asociativo para el que ha sido una suerte haber podido compartir en aprendizaje con un ilustre profesor del que nos sentimos muy honrados y afortunados; de quien cuando casi todo estaba por construir en lo social asociativo, permítanme este juego de palabras, Don Manuel apostaba a fondo perdido. Y así, sin buscarlo, se convirtió en pionero en la formación del cuidado de los enfermos crónicos, pionero en el diseño de planes de formación para las entidades en general, allá por los años 90; impulsor de la profesionalidad de las organizaciones sociales y, por tanto, inductor en la introducción de nuevas palabras en el entonces limitado vocabulario asociativo, como el de calidad en la gestión de las organizaciones como tales, así como en el diseño, a través de un modo científico, de los planes, proyectos, actividades e, incluso, de los indicadores. ¿Indicadores?
Todo aquello, entonces, nos parecía algo espacial y desde la dimensión del tiempo visto hoy, es posible que mucha gente no lo entienda porque en su chip profesional y laboral lo tenga incorporado ahora de serie.
Pero ha sido también un adelantado en esta región en lo que al Voluntariado se refiere. Sus continuas atenciones a quien de él necesitara; sus iniciativas e impulsos, conjuntamente con la Plataforma del Voluntariado, para dar los primeros pasos de estudios científicos acerca del perfil y la realidad del Voluntariado en nuestra región, puesto en valor a través de los innumerables datos cualitativos y numéricos que se desprendían de las grandes muestras más que representativas que determinaba de la población diana y, todo ello, para que nada quedara fuera de una posibilidad estadística. No recuerdo que por entonces hubiera muchas referencias a este nivel en el resto del Estado español.
Congresos, estudios, jornadas, cursos... 

No voy a hacer mención  a ninguna de las asociaciones y entidades que nos han dado referencias para que pusiéramos hoy de manifiesto en relación al profesor Medina, porque sé que serían interminables las que me dejaría, injustamente, sin ser en su derecho mencionadas.
Me he estado preguntando estos días qué podría decir en menos de 5 minutos, que son los que disponía al principio de mi intervención. Es cierto que la vida es eterna en cinco minutos, al menos así nos lo hizo saber el poeta que, por otro lado, ésta sentida y emocionada afirmación, afortunadamente fue confirmada  con el descubrimiento de la teoría de la relatividad. Pero lo cierto es que yo no estaba seguro que en los eternos cinco minutos, fuera capaz de expresar cuánto D. Manuel  ha significado en las personas que hemos tenido
la fortuna de conocerle personal y profesionalmente. Imposible, me decía. Pero me consolé al saber que en esta mesa había una más que digna y equilibrada representación de los distintos ámbitos y disciplinas sociales, profesionales  e institucionales más certeros y mucho más cualificados que yo para describir las innumerables páginas que, de forma brillante, ha escrito y tiene por escribir, todavía, para la historia de los Servicios Sociales, nuestro querido Don Manuel.
Hoy, con la oportunidad que se me ha brindado, quiero aprovecharla para expresar públicamente mi admiración y reconocimiento a quien desde que me reconozco con él, ya le consideraba mi maestro, del que siempre he tenido continuas enseñanzas, por lo que me considero alumno suyo sine die. Por eso, para mi es Don Manuel, aunque también Manuel Enrique. Suelo llamarle así, no cabe la menor duda, cuando tengo la oportunidad de hablar con él desde la cercanía que posibilita una relación personal.
Y, por eso, también, quisiera, en el poco tiempo que me queda, acercarme a lo que a mí más me puede importar: la persona. Y hago uso y, posiblemente abuso, del privilegio de disponer de esta atalaya para intentar describir de forma muy breve, solo algunas de las muchas cualidades humanas de las que podríamos narrar. Tampoco quiero ser excesivamente generoso con mis palabras, al menos públicamente, porque D. Manuel es posible que se sienta incómodo, y cariñosamente me regañe con su mirada, pero debo decir que en no pocas ocasiones la carga emocional de los sentimientos son más fácil expresarlos desde un fuerte abrazo o desde un beso que desde las palabras, ya que éstas, para personas como en mi caso, nos supone siempre un esfuerzo importante conjugar las unas y las otras.


Creo que ha sido muy acertada la elección de la fotografía que ilustra el cartel anunciador de este indiscutible reconocimiento. En realidad, en su conjunto, el mismo constituye una síntesis perfecta de D. Manuel. Una radiografía ilustrada a color. Enhorabuena, también, al autor o autores de quienes no cabe la menor duda han de conocer muy bien a nuestro personaje.
Como decía, para mí, la fotografía, o más bien,  el retrato, porque es un retrato, casi una pintura,  nos desvela a un D. Manuel, patronímico del linaje que representa.
Si nos fijamos con detalle, observamos esa sabia mirada que se muestra bajo unas gafas que, no cabe la menor duda, muy propias para identificar al científico estudioso de la psicosociología del ser humano y que, a esta altura de su vida, con suavidad, enjuta sus labios sobre una medio sonrisa que viene a descubrir la inteligente ironía con la que siempre nos ha deleitado.
Viste negro sobre blanco que nos pudiera evocar un mundo nostálgico pero clásico en las formas y la elegancia, con las que yo me identifico. El pelo corto que se prolonga en una barba, blancas ambos, que le da la profundidad del tiempo de quien entre bohemio y comprometido, nada se le escapa al azar.
En definitiva, creo y permítanme la comparación, la adusta figura que camina entre Unamuno, Quevedo, Valle Inclán o cualquier otro personaje ya imperecedero de nuestra in memoriam.
Hoy creo que no deberíamos hablar del homenaje a quien se jubila. Tal vez debiéramos hablar del júbilo que debemos sentir porque este ilustre profesor, prolongue su compromiso, y de cuanto corre por sus venas, que eso no puede borrarse con una simple formalidad administrativa, de otro modo distinto, en un estadio nuevo de calidad para avanzar en la ansiada libertad al disponer del 

tiempo personal consigo mismo y con los demás, del modo pausado que nos da el saber que uno se hace dueño de sí mismo, incluso para si así lo pensara, que no lo piense, renunciar a ese impagable derecho justamente ganado.
Y, estos cinco eternos minutos, Don Manuel, son para ti, en sentido y querido homenaje, de cuantas personas y organizaciones sociales seguimos viéndote como un referente del que no pensamos, ni remotamente, la posibilidad de que voluntariamente nos quieras dejar a ciegas.
Don Manuel, un fuerte y sentido abrazo."


lunes, 4 de julio de 2016

NUEVA JUNTA DIRECTIVA DE LA PLATAFORMA DEL VOLUNTARIADO DE ESPAÑA-PVE




La nueva Junta de la PVE ha quedado constituida de la siguiente manera: Luciano Poyato Roca, Unión de Asociaciones y Entidades de Ayuda al Drogodependiente (UNAD), Presidencia. Francisca Sauquillo Pérez del Arco, Movimiento por la Paz (MPDL), Vicepresidencia. Ester Asensio Alvárez, Federación Plataforma ONG,s de Voluntariado de Tenerife, Secretaría General. Juan Hidalgo Pueyo, Plataforma de Voluntariado de Aragón (PVA), Tesorería. Laura Esteban Moreno, Plataforma de Entidades de Voluntariado de la Comunidad de Madrid (FEVOCAM), Vocal. Pilar Pineda Zamorano, Plataforma Andaluza de Voluntariado (PAV), Vocal. Tomás Benítez Bautista, Liga Española de la Educación y la Cultura Popular (L.E.E.C.P.), Vocal. Emilio López Salas, Cáritas Española, Vocal.  Isabel González Montes, Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Vocal. Esteban Ibarra Blanco, Movimiento contra la Intolerancia (MCI), Vocal. Carlos Ortiz Delgado, Cruz Roja Española, Vocal. Emilio Polo de Guinea, Unión Democrática de Pensionistas (UDP), Vocal. Roser Romero Soldevilla, Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE), Vocal. Rosa San Segundo Manuel, Federación de Mujeres Progresistas (FMP), Vocal. Patricia Sanz Cameo, Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), Vocal.
Fuente: Boletín de la PVE.