“La
realidad del Voluntariado en tiempos de crisis”
Murcia,
3 y 4 de diciembre de 2015
Salón de Actos del Edificio Rector Sabater de la Universidad de Murcia
Intervención
en el ACTO DE APERTURA, el jueves 3 de diciembre, del Presidente de la
Plataforma del Voluntariado de la Región de Murcia, Roberto Barceló Vivancos
Buenos días.
Antes de dar la palabra al
Sr. Vicerrector de Estudiantes, Calidad e Igualdad de la Universidad de Murcia,
me voy a permitir hacer una confesión sobre una duda que me viene rondando
desde el día de ayer.
Supongo que no deba ser muy
habitual en un acto protocolario como éste solventar situaciones de este tipo, aquí
sobre la marcha y de esta manera, pero les confieso que tiene que ver
directamente con la organización de este Congreso. Les explico:
Las normas del protocolo
dictan que, al menos en este caso, debiera ser el Sr. Rector o, en su caso,
quien le represente, la persona que inaugure y dirija el acto de apertura de
este Congreso, dado que el mismo tiene lugar en un edificio de esta institución
universitaria. Y así se me manifestó por parte del servicio de protocolo de la
Universidad de Murcia.
Debo decirles que hablando
con la persona de protocolo, de quien me precio conocer ya años, le indiqué que
estábamos muy agradecidos a la colaboración que esta Universidad nos ha prestado
para que nos fuera más fácil llevar a cabo este Congreso, pero que dado que el
diseño, desarrollo y organización del mismo en su conjunto, con el enorme
esfuerzo que está llevando correspondía a la Plataforma del Voluntariado de la
Región de Murcia, considerábamos que debiera ser la misma la que estuviera al
frente del mismo. En una actitud de comprensión, se me comunicó que parecía
razonable ese planteamiento. Y así quedamos que sería trasladado al Sr. Rector.
Esta Plataforma, como en estos momentos está sucediendo, asumía la
responsabilidad de inaugurar el Congreso del que es organizadora.
Pero si bien pudiera parecer
de justicia este planteamiento, al menos así nosotros lo creemos, tan bien se
hacía necesario buscar un punto de equilibrio que nos permitiera conjugar los
intereses de unos y de otros y, dar de modo equilibrado justa correspondencia.
Y esa era mi duda. Cómo
hacerlo. Como pueden comprobar, no es una duda existencial, pero sí tiene que
ver con el juego de la búsqueda de encuentros comunes sin violentar las razones
que a unos y a otros nos puedan asistir, aunque en este caso, al menos para mí
pueda ser una cuestión relativa, pero no por eso menos importante puesto que
hablamos del modo de cómo cercar, desde el encuentro, incluso aquellas
cuestiones que tengan que ver con la
cotidianeidad.
Por eso, hemos creído desde
nuestra entidad que una fórmula adecuada, es posible que así no lo sea, fuera
la de que iniciara yo, como Presidente de la Plataforma, el proceso de este
acto de apertura y, aunque en el documento que se me ha facilitado por
protocolo de la Universidad, indica que también concluyéramos nosotros con mi
discurso, tal y como respetuosamente se ha aceptado, querría proponerle, sin
embargo, al Sr. Vicerrector, que les confieso que él no sabía nada hasta este
momento en el que estoy hablando, de que para nosotros sería un gran honor, una vez que por mi parte haga
mi exposición, que con su palabra diera por inaugurado este II Congreso.
Miguel Ángel, te agradecería
que aceptaras mi ofrecimiento.
Con estas palabras que a
continuación señalo, considero que puedo iniciar mi intervención, una vez que
el Sr. Vicerrector ha aceptado nuestra propuesta: Muchas gracias, Miguel Ángel:
Prof. Dr. D. Miguel Ángel Pérez Sánchez,
Vicerrector de Estudiantes, Calidad e Igualdad
Ilma. Sra.
Dña. Verónica López García,
Directora
General de Familia y Políticas Sociales
Sr. D.
Luciano Poyato Roca,
Presidente
de la Plataforma del Voluntariado de España
Señoras y señores
representantes de los distintos partidos políticos, sindicatos, empresarios,
entidades, instituciones, organizaciones y asociaciones y miembros de la
Comunidad universitaria.
Señoras y señores
representantes de las distintas Administraciones de ámbito regional y local de
la Comunidad Autónoma de Murcia
Estimados ponentes,
moderadores, intervinientes en cualquiera de los distintos actos que integran
este Congreso.
Estimados amigos y amigas.
Señoras y señores.
Muchas gracias, una vez más,
por su presencia, por vuestra presencia en este II Congreso de Voluntariado.
No cabe la menor duda de la
importancia de lo colectivo frente a la individualidad para progresar
socialmente y, aunque resulte paradójico, lo colectivo lo hace la suma de las
individualidades, la suma de las diferencias, de los matices, de los distintos
pensamientos, de los múltiples colores que nos proporcionan bienestar y armonía
o nos provocan el efecto contrario, siendo lo que nos hace progresar tanto con
quienes pudiéramos coincidir en la finalidad de cómo hacer avanzar una sociedad
como ésta tan desteñida por las diferencias, sobre todo más patentes en tiempos
de crisis, como por quienes, y aunque resulte paradójico, no tengamos intereses
comunes que nos identifiquen.
La Solidaridad tiene sus
límites y estos están dentro de la definición que de sí misma ella nos
proporciona, y que podemos observarlo en el modo en que actúa, o debiera actuar
en la sociedad: la Solidaridad entendida como una medida correctora de forma
paliativa de las desigualdades existentes, necesaria, pero sin que la misma, de
por sí, vaya a generar un verdadero cambio de las estructuras: La Solidaridad,
desde mi punto de vista, hay que entenderla como un medio, como un elemento de
trabajo común del que nos dotamos socialmente o del que emana de nuestras
entrañas, pero que no debe constituir un fin en sí, por eso, desde hace años me
gusta señalar siempre que tengo la oportunidad de ello, que el objetivo más
inmediato por el que tenemos que luchar, utilizando entre otros mecanismos el
que nos proporciona el marco de la legalidad democrática y las prácticas de la
no violencia, es la búsqueda de la Equidad, porque si no es así, sino buscamos mayores
pasos que den más garantías de progreso social, terminaremos por confundir
medios y fines y, por tanto, estaremos colaborando de modo enrocado, en perpetuar el sistema que, supuestamente
queremos cambiar, porque nosotros habremos sido, voluntaria o
involuntariamente, asimilados por el mismo.
Cualquier gesto, movimiento,
acto y omisión, por supuesto, que construimos a través de cada una de nuestras
historias personales provoca, no cabe la menor duda, consecuencias para
nosotros mismos como para nuestro entorno más próximo y, también, para nuestro entorno menos inmediato, tanto
en el espacio como en los sentimientos. De esta manera, todo nos influye.
Por ello, creo,
sinceramente, que la organización de este Congreso ha puesto de manifiesto que
un esfuerzo común basado en el trabajo coral, genera posiciones ventajosas y
por igual, aunque percibidas, tal vez, de modo distinto, tanto por quienes
ejercen su derecho desinteresado en el desarrollo de la acción que llevan a
cabo, como por quienes son receptores de ésta. Podríamos asimilarlo, y eludo en
este caso utilizar la palabra choque, a un encuentro de protones y neutrones
cuya empatía sea capaz de generar la energía necesaria para poner en movimiento
la maquinaria social de la Solidaridad. Y, por derivación, la maquinaria social
del Voluntariado.
Yo definiría al Voluntariado
como un ejercicio práctico de la Solidaridad o, como un afluente de ésta, si tuviéramos
que asimilarlo metafóricamente a un río.
Como decía, este es un
Congreso coral, practicante de la Solidaridad y del Voluntariado:
Y lo podemos observar en
cuantas personas están participando en su organización, ya no sólo quienes
conforman la Junta Directiva, como Comité Organizador, sino todo el equipo de
personas que cualifican el staff de la Secretaria del mismo. Imposible sin su asistencia
en la parte de gestión, en la parte que no siempre es lucida y tampoco
reconocida.
Y podemos observar que es un
Congreso coral, practicante de la Solidaridad y el Voluntariado, en la
participación de todos quienes intervienen en cualquiera de los roles que han
asumido en su calidad de ponentes o de moderadores o de intervinientes en las
mesas redondas, o en las comunicaciones, o en la lectura del manifiesto, o en
quienes lo hacen prestándose a dar testimonio de su voluntariado en los vídeos
que hablan sobre ellos, y que reivindican que no son números que contribuyen a
engranar una maquinaria, sino que son personas con caras, sonrisas y tristezas.
Y que piensan. Y que son la parte más importante del Voluntariado.
Y de unos y de otros, donde
hay gentes muy cualificadas profesionalmente, y donde hay gentes de relevancia
social y, también, de talla humana grande. Y hay gentes de quien me siento
orgulloso de apreciar, también, y de valorar, también, en todas sus dimensiones.
A todos vosotros y, en esta
ocasión considero necesario la utilización del femenino, y a todas vosotras, y
nombraría uno por uno, una por una, pero disculpad que no lo haga por
cuestiones de tiempo, gracias por haber hecho posible este Congreso construido
a base del más puro estilo de participación voluntaria: con líneas rectas en lo
que significa la acción altruista y comprometida.
Pero también podemos
observar que este es un Congreso coral, practicante de la Solidaridad y el Voluntariado,
en la confianza que en nuestra entidad vienen poniendo de manifiesto, desde
estos años atrás, apostando en los momentos más difíciles por los que viene
pasando esta Plataforma del Voluntariado a la que represento, y que son los
momentos por los que hay que apostar y, por tanto, haciendo, también posible,
que este Congreso haya podido llegar en el tiempo.
Me estoy refiriendo al
Ayuntamiento de Murcia, a través de la Concejalía de Servicios Sociales.
Y me estoy refiriendo a la
Fundación Cajamurcia.
Gracias a cada una de ellas dos
por unos motivos distintos, pero todos los motivos tan importantes.
Y, me estoy refiriendo, por
supuesto, también, a la Universidad de Murcia, a través del Vicerrectorado de
Estudiantes, Calidad e Igualdad, quien, en todo momento ha colaborado con
nosotros para que pudiéramos llevar a cabo con las máximas garantías este Congreso
y me estoy refiriendo a su Vicerrector, pero también, por otro lado, me estoy
refiriendo a la Facultad de Trabajo Social y ala Facultad de Educación.
Y me estoy refiriendo,
también, a la Plataforma del Voluntariado de España, que desde que la actual
Junta Directiva asumimos, en el año 2008, la responsabilidad de reflotar este
barco, del que algunos habíamos participado en sus años fundacionales, han
estado con nosotros siempre, manifestando su apoyo de múltiples modos y hoy,
con la presencia de su presidente, así lo ratifica. Muchísimas gracias,
Luciano.
Pero este Congreso, también
ha querido profundizar más, en el concepto de la Solidaridad, cuando un espacio
importante del mismo se dedica a las organizaciones que habitualmente no tienen
la voz de otras que, afortunadamente, han consolidado y amplificado su
presencia social e institucional. Me estoy refiriendo a las pequeñas
asociaciones, las pequeñas voces que hace, por ello, precisamente, que su
trabajo adquiera un valor desmesurado por el múltiple esfuerzo que deben
realizar para evaluar objetivos, si
quiera en la décima parte de lo que a otras les resulta mucho más favorable. Me
estoy refiriendo a esas que normalmente no tienen la oportunidad de ser puestas
en valor y equiparadas por lo que son,
más que por lo que pesan. Y en este Congreso hemos tenido que optar por
unas pocas, aunque simbólicamente, queríamos que fueran representativas de todas ellas, porque desde la óptica de la
realidad, no era posible que todas, como así correspondería, puedan estar presentes.
Pero en este Congreso,
también hemos querido mostrar que el Voluntariado es plural, y esa es la
riqueza que da consistencia al mismo: conformado por multiplicidad de ideas, de
pensamientos, de formas de entenderlo y practicarlo desde las distintas
condiciones sociales, religiosas, económicas, culturales o educativas.
Y también hemos querido
mostrar el Voluntariado de las instituciones que vienen apostando por promoverlo
desde sus adentros a través de modelos propios, amplificando con ello una labor
que entienden más allá de su finalidad principal, y arriesgo a decir que
posiblemente porque entiendan que en la cultura de los valores está la esencia
que define las relaciones de las personas y no tanto la cultura de la
especulación, aunque ésta revista a veces formas que también se confunde con
los nobles intereses.
Y también hemos querido
manifestar a las principales redes de solidaridad que aglutinan, por afinidad
de objetivos, a las organizaciones llamadas del Tercer Sector, cuya sinergia entre
ellas debiera ser suficiente motor para avanzar a través de una mirada cuyo
verdadero peso fuera la búsqueda del bien común.
Un Congreso que nos debe
descubrir sociológicamente dónde estamos, cuáles es el perfil que nos define y
con qué patrimonio humano contamos.
Un Congreso que nos debe
mostrar otras formas de ir más allá de los límites que nos marcamos nosotros
mismos en las Administraciones por considerarlas, en no pocas ocasiones, como
las únicas fuentes de financiación posibles, por lo que hemos de asumir que
nuestra fuerza e independencia tan bien se encuentra, sin renunciar al derecho
de las ayudas públicas, en labrar nuestro propio protagonismo sin que el mismo
se marque en función de los recursos ajenos, que en no pocas ocasiones somos
testigos de las dependencias clientelistas que ello genera. Y puedo dar fe que
este Congreso es un ejemplo de lo que digo en cuanto a una obra construida con
muy poco capital económico, si bien debo expresar con satisfacción que está
hecho a base de una moneda que no cotiza en el Mercado de la especulación
porque la Solidaridad es algo tan intangible como impagable.
Pero la imaginación, y la
señalo de forma especial, aunque pudiera parecer que es para pintarla cuando
escribimos poesía, es tan bien una fuente de riqueza cuando la liberamos y la
dejamos crecer sin límites. No sé si podríamos asimilarlo al I+D+I que en otros
ámbitos más prosaicamente necesarios tiene su espacio. Y ésta debe ser un valor
que nos identifique.
Un Congreso, cuyo hilo
conductor lo constituyen 4 principios que hemos considerado como la columna
vertebral que sostiene el argumento del Voluntariado: cuatro principios
reflejados en la Ética, la Ley, la Educación y el Compromiso. Poco más, salvo
el silencio, podría añadir aquí para su reflexión.
Queremos con este Congreso,
precisamente, estar en el momento en el que hay que estar, en el momento donde
hace falta. Y estamos en crisis, y en crisis hay que, a pesar de cuantas limitaciones
y dificultades se tienen -porque nuestra entidad es un compendio de muchas limitaciones
materiales- presentar las credenciales de la coherencia, aunque eso no
conlleve, necesariamente, poseer una verdad razonable, por lo que hemos querido
que fuera, además, un Congreso accesible económicamente a cualquier persona que
deseara estar, para ello la gratuidad de su inscripción y, lógicamente, esto es
consecuencia, de la gratuidad con que, también el conjunto del Congreso, salvo
algunos gastos inevitables, ha podido realizarse con la colaboración
desinteresada de todos sus participantes, de todos vosotros y de todos quienes
habéis considerado que este encuentro tiene el suficiente interés para hacer
una parada y profundizar en algunos de los valores que de verdad pudieran
importar.
La maquinaria social de la
Solidaridad. La maquinaria social del Voluntariado.
No nos empeñemos: no hay
Solidaridad sin el esfuerzo común, y no hay Voluntariado que no se entienda en
el marco de un esfuerzo común organizado. Habrá muestras aisladas de
generosidad, admirables. Habrá líderes, necesarios, que puedan y deban promover
sinergias y provocar ilusiones, pero si tras los mismos no hay un ensamblaje de
hombros y esfuerzos que empujen hacia adelante, como el que se produce en los
jugadores de rugby a la hora de realizar una melé, el progreso social continuado
a lo largo de la Historia, generará eslabones perdidos en la cadena que le da
continuidad, o paradas difíciles de recuperar para las partes más débiles de
generaciones, con nombres y apellidos por muy numerosos que estos sean, cuyas
vidas no habrán tenido un sueño seguro de albergar esperanza.
La paradoja del Voluntariado
es, en definitiva, la paradoja del ser humano, con sus puntos fuertes y
débiles, con sus idas y venidas y con las muestras más inequívocas de
generosidad como de falta de piedad.
Para terminar quisiera decir
que, en definitiva, hemos querido que de aquí pueda salir la construcción de un
mapa de los claroscuros que el Voluntariado tiene en la Región de Murcia que,
como tendremos oportunidad de verificar, es un Voluntariado tan diverso, rico y
plural como al mismo tiempo necesitado de un verdadero hilo conductor que
homogenice y que cohesione un foro común, que genere sinergias y motivos.
Por ello, está en nuestro
ánimo, en los primeros meses del año que viene, convocar un encuentro de
cuantas organizaciones, entidades, instituciones, Administraciones, empresas y
voluntarios estuvieran interesados en sentar las bases de un Plan Estratégico
que articule un fondo común, unas directrices generales con las que podamos
contribuir de manera cohesionada, a imbricar en el ADN de nuestra educación, la
necesaria cultura de los valores puesta al servicio, sin intermediarios
viciados, de quienes requieren de la justicia social y de la equidad sin que la
Solidaridad y el Voluntariado, vasos comunicantes para llegar a aquéllas, se justifiquen a sí mismas en el mantenimiento
de un modelo de sociedad que dibuja más los intereses especulativos de la razón
económica que los intereses de la razón humana.
Les emplazo a todos Uds. a
todos vosotros para entonces.
Muchas gracias.

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